Según los últimos estudios publicados en revistas científicas, una buena parte de los problemas metabólicos y de salud auto inmunes, podrían estar muy posiblemente motivados por cuestiones como una mala flora intestinal.
Parece ser, que tras la epidemia de obesidad mundial, cáncer, diabetes y enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn, o las alergias cutáneas, asma, entre otras afecciones auto inmunes, podría estar una mala flora intestinal producida por malos hábitos, incluso se apunta a que una mala flora intestinal podría causar o facilitar la aparición de trastornos depresivos.
Las reglas para cuidar nuestra flora intestinal serían estas:
CONSERVANTES
Eliminar o reducir al máximo el consumo de conservantes alimentarios. Esto es muy importante, ya que los conservantes alimentarios atacan a buena parte de nuestra flora intestinal, con lo que en lo posible, tendríamos que eliminarlo de nuestra alimentación o al menos tenerlo en cuenta a la hora de comprar alimentos procesados.
Los conservantes alimentarios más problemáticos para nuestra flora serían la que podremos encontrar sobre todo en carnes procesadas y panes de molde y bollería industrial.
ALCOHOL, CAFÉ Y TABACO
Eliminar o reducir al máximo el consumo tabaco y cafeína, ya que todas estas sustancias de una forma u otra, terminan afectando a la flora intestinal, de forma negativa. La cafeína aunque no es en principio dañina para la flora intestinal, si acelera el proceso de expulsión de la materia intestinal, impidiendo que los procesos naturales no se completen, alterándose así un proceso biológico esencial de la digestión. Con respecto al alcohol no es necesario eliminarlo por completo, ya que el vino y la cerveza no es dañino salvo que se exceda su consumo o se beban bebidas alcohólicas de alta graduación.
ELIMINAR ALIMENTOS QUE PRODUZCAN MALESTAR
Reducir o eliminar todo aquel alimento que veamos que nos producen molestias estomacales, como podría ser en adultos la leche, comida con un contenido de fibra demasiado alto, fritos, o cualquier cosa que veamos que no nos sienta bien.
REDUCIR EL CONSUMO DE AZÚCAR
Reducir el consumo de azúcar, que en un adulto rondaría entre los 30gr a 40gr por día y que sería el equivalente a una sola bebida gaseosa de cola.
La dieta humana siempre a sido rica en proteínas, hidratos de carbono y grasas, por lo tanto, nuestro organismo puede gestionar bien estos alimentos, para lo que no está preparado evolutivamente, es para el consumo de azúcares a dosis tan altas como se pueden consumir en la actualidad.
El exceso de azúcar podría alterar seriamente nuestra flora intestinal y bucal, provocando problemas serios de salud a largo plazo.
CAMINAR UNA HORA DIARIA COMO MÍNIMO
Hasta ahora hemos hablado de sustancias externas que pueden dañar nuestra flora intestinal, pero hay cuestiones como la actividad física, que aparentemente nada tiene que ver con nuestra flora, pero que es fundamental para mantener dicha flora intestinal en condiciones óptimas.
Caminar facilita enormemente el tránsito intestinal y la expulsión de gases, también reduce el estrés y esto afecta directamente a nuestra flora intestinal de múltiples formas, ya que el estrés hace que el estómago produzca más ácido y ese ácido afecta a nuestra flora de forma muy negativa, facilitando además la proliferación de microorganismos patógenos que pueden dañar seriamente nuestra salud.
REDUCIR EN LO POSIBLE O EN LO QUE NOS DEJEN EL ESTRÉS
Como comenté en el punto anterior, un factor que puede reducir el estrés es caminar como mínimo una hora al día, pero también hay otras actividades que podrían reducir dicho estrés, como podría ser realizar actividades relajantes, deportes en espacios abiertos, huir de lugares demasiado ruidosos o que nos estresen, tener una mascota que nos aporte cierto afecto como un perro o un gato, por supuesto huir de gente tóxica, aunque evidentemente, el estrés es algo en la mayoría de los casos impuesto por nuestro entorno y a veces, poco podemos hacer, si tenemos problemas laborales, económicos o de vecinos ruidosos, por poner un ejemplo.
El estrés nos hace consumir más alcohol, más tabaco y más café de lo que lo haríamos si estuviésemos tranquilos y esto es un problema para nuestra flora intestinal y para nuestro organismo y salud mental en general, así que en lo posible, este factor sería casi el primero que tendríamos que tener a raya en la medida de nuestras posibilidades.
ELIMINAR O REDUCIR EL CONSUMO DE ALIMENTOS PROCESADOS
Se comentó anteriormente que los conservantes eran un serio problema para nuestra flora intestinal, pero me gustaría puntualizar que no solo los conservantes son un problema, si no que en la comida procesada hay infinidad de aditivos que pueden alterar negativamente nuestra flora, con lo que básicamente, tendremos que huir de alimentos procesados y consumir esos alimentos que se han consumido desde siempre, como es el pan de verdad, el pescado fresco, la carne de carnicería y si queremos consumir alimentos procesados, lo mejor sería que nos acostumbrásemos a ser nosotros mismos los que los hagamos, aunque evidentemente eso nos llevará más tiempo y quizás nos costará más dinero, hacer unas magdalenas caseras, siempre será algo mucho más saludable y agradable para nuestros sentidos, que comprar unas magdalenas industriales de oferta del supermercado por 0,60€ que llevan vaya Ud a saber en su composición.
Es muy cómodo ir al supermercado y elegir entre una amplia variedad de alimentos procesados, pero lamentablemente, esos alimentos por lo general, están llenos de químicos nocivos y están hechos con materias primas lo más baratas posibles y por lo tanto, de una calidad más que dudosa, por cuestiones de competitividad que solo beneficia a la industria a costa de reducir calidad y salubridad.
Para terminar, decir que todos estos puntos se podrían reducir a hacer algo de ejercicio, comer sano y natural e intentar en la medida de nuestras posibilidades, reducir al máximo el estrés. Con estas pautas podremos tener una buena flora intestinal y un buen estado físico, mental y de salud en general.